yo sin vista;
él, Lázaro, pobre,
miserable ladrón.
Tanto tiento al jarro,
de olerme la burla,
fingí no saber
de su traición.
Yo ciego,
yo sin vista;
lo sentí a Lázaro
zumbando alrededor.
Lo sentí mirando
al cielo, ojos entreabiertos
por mejor gustar
el sabroso licor.
Yo ciego,
yo sin vista;
vi su burla
y burlaré.
Sin previo aviso,
y con malicia,
con el jarrón los dientes
le pegué.
¡Qué mal ratillo,
que al Lazarillo,
le cayó el cielo
y todo lo que hay en él!
Ni penaré,
ni velaré,
ni por los dientes
con los que le dejé.
Autora: Elisa Cobos Melgares. 1º Bachillerato. Curso 2014-2015.
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