Los versos que ahora vamos a leer los escribió Lázaro después del desagradable suceso del que fue protagonista cuando su ciego amo descubrió el agujero por el que bebía el vino de la jarra.
LOS VERSOS MÁS TRISTES TODAVÍA*
Puedo escribir los versos más tristes este día.
Escribir por ejemplo: “El día está nublo y me duelen los pocos dientes que tengo". El frío de la calle estremece mi piel y mis pelos.
Puedo escribir los versos más tristes este día.
Yo no comía y él a veces se estreñía.
En un día como este le rompí su jarra.
Saboreé tantas veces el rico vino tinto.
Él se hartaba, a veces yo ni lo probaba.
Cómo no haber degustado su vino de crianza.
Puedo escribir los versos más tristes este día.
Pensar que no tengo dientes. Sentirlos perdidos.
Oír la jarra al caer sobre mi cara.
Y el vino cae a la boca como la sangre al río.
Qué importa que su maldad me descubriera,
tengo restos de cerámica en la cara y los dientes los he perdido.
Eso es todo. El dentista me llama. La ortodoncia espera.
Mi boca no se contenta con haberlos perdido.
Como para matarlo, mi mirada lo busca.
Mi seguro lo busca. Y él sin pagar se ha ido.
La misma jarra en la que yo bebía
ahora, en mi cara estará por vida.
Ya no me duele, es cierto, pero cuánto me dolió.
Ni cien aspirinas bastaron para tan fuerte dolor.
Del ciego. Será del ciego. Como antes de mis labios.
Su sabor, su color granate. Su aroma afrutado.
Ya no me duele, es cierto. Pero todavía me acuerdo.
Es tan corto el placer, y es tan larga la sed.
Porque en días como éste lo tuve entre mis labios,
mi sed no se contenta con haberlo perdido.
Aunque esté sea el último dolor que me causa.
Y estos los últimos piños perdidos.
*Versión libre de un capítulo de “ El Lazarillo de Tormes” y de “Los versos más tristes” de Pablo Neruda.
Autora: Natividad de los Reyes Montes Barqueros. 3º E.S.O. Curso 1996-1997.
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