Díjose de él que debajo del jarro colocó un pequeño agujero…
Díjose que se colocó debajo del señor que no podía vislumbrar aquello...
Díjose que el muchacho disfrutaba, mientras, un espectáculo en su paladar...
Díjose que el ciego fue más astuto y cuenta se dio de aquel hecho...
Díjose que el jarro se precipitó sobre Lázaro y aturdido se quedó...
Díjose que el ciego por ganada dio aquella mentecata batalla…
Díjose que Lázaro no quiso más sonreír, que de arcilla haría sus dientes...
Autora: Estefanía Martínez Sánchez. 1º Bachillerato. Curso 2014-2015.
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