miércoles, 8 de julio de 2020

LAURA FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Hola a todos. Voy a comenzar por presentarme, mi apellido es Pérez, mi nombre lo he olvidado, pues hace tantos años que no me llaman por él… En algunos lugares se me llama como el Ratoncito Pérez, hace años decidí resignarme y tomar ése como me auténtico nombre. 

He pensado que ya va siendo hora de jubilarme, después de tantos siglos ejerciendo mi profesión de llevarme los dientes de los niños. A cambio de dientes, he conseguido hacerme un auténtico palacio con todos ellos… 

Ahora vivo de mis recuerdos. Ayer, antes de dormir, recordé aquel día en que conseguí llevarme cinco dientes de golpe; eran de un niño, Lázaro. El pobre vivía ayudando a un viejo ciego bastante malvado. Lázaro le servía la comida y la bebida, y tiempo atrás había descubierto que haciéndole un agujero a aquella jarra, que le servía todas noches, y colocando una pajita en dicho agujero, él podía disfrutar de aquellos maravillosos tragos de vino. Un buen día, Lázaro, como siempre, estaba disfrutando de aquellos tragos, y el ciego, que ya se había percatado de lo que pasaba, rompió la jarra en los dientes de Lázaro. 

Así conseguí yo sus cinco dientes y como recompensa, aparte de un poco de dinero, le compré al pobre una pequeña bota de vino. El niño se puso muy contento. 

Ese día fue fantástico para mí y es uno de los que recuerdo con más alegría. Fue el día en que yo, el Ratoncito Pérez, conseguí más dientes.

Autora: Laura Fernández Fernández. 1º Bachillerato. Curso 2014-2015.

No hay comentarios:

Publicar un comentario