jueves, 18 de junio de 2020

ANTONIO MARTÍNEZ JULIANA

Estaba yo con mi abuelo enseñándome las cosas de la vida. Un buen día me dijo: La vida es muy dura, y para los niños, más. Entonces aprende a no equivocarte o sufrirás mucho. ¿A que me entiendes, verdad, Nieto? 

Entonces él se sentó en una habitación junto a la sala, donde vi medio escondida una jarra de barro llena de vino. Como me gusta tanto, empecé a bebérmelo. En aquel momento, apareció mi abuelo y dijo: Muchachillo, ¿qué haces? ¡maldita sea! deja ahora mismo esa jarra, mejor, dámela que la pondré a buen recaudo. Yo se la di, se sentó frente a la estufa que compró en El Corte Inglés, donde estaban de oferta, si el comprador tenía más de 150 años, le regalaban la botella de butano y le hacían un descuento del 50%. 

Bueno, volvamos al asunto, se sentó en la silla, bueno, me parece que esto ya lo he dicho, y se colocó la jarra entre sus patas. Llevaba puestos unos pantalones desde hace unos 130 años. Estaban muy descoloríos porque sólo tenía esos, y los lavaba cada seis meses, bueno, tenía otros pero solo se los ponía los días de Pascua y fiestas de mayo. ¡Maldita sea! otra vez me estoy yendo del asunto, bueno, yo me senté en el suelo, debajo de la jarra y entre sus patas, que tenían bastantes pelillos, muy largos y blanquecinos. Bueno, hice un abujero con el martillo de taladrar, coloqué un embudo justo debajo de la jarra y empecé a beber aquel dulce vinillo. Entonces mi abuelo levantó el jarro con toda su fuerza, y yo tan torpe que no me di cuenta de lo que estaba haciendo porque estaba tan feliz bebiendo aquel buen vino. 

Entonces mi abuelo lanzó la jarra hacia mí, me tragué aquel embudo, el jarro se hizo añicos, incrustándose en mi cara y recorriendo el vino toda mi cara. Yo me asusté, rompió mi preciosa cara, porque yo era muy bello. Perdí el conocimiento y el golpe rompió todos los dientes de mi boca, sin los cuales hoy me quedé. Entonces, después de que mi abuelo me diese unas leves bofetadas, me dijo: La vida tiene demasiados riesgos, por lo tanto, hay que arriesgarse, pero si obtienes grandes beneficios. 

Yo pienso que obtuve grandes beneficios porque el vino estaba muy bueno.

Autor: Antonio Martínez Juliana. 2º Bachillerato. Curso 0995-1996.

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