QUERIDOS REYES MAGOS:
Este año me gustaría que me regalaseis algo para poder deshacerme de este viejo ciego que sólo piensa en darme disgustos bien sea no dándome de comer o de beber.
Hace unos días me pegó un jarrazo que me sacó de sentido y todo fue porque le robaba un poco de vino con un agujerito que le hice en el culo de la jarra y, para que no se diera cuenta, lo tapé con un poco de incienso que se derretía con el calor de la lumbre que había en el fondo de aquella habitación. El viejo se dio cuenta de aquel agujerito y se hizo el disimulado; y cuando yo más descuidado estaba, ¡zas!, sólo me recuerdo de un golpe.
Si puede ser, mandadme una cara nueva, que la que tengo la tengo hecha polvo y, si puede ser, a mi madre, para que me pueda ir con ella y no sufrir más malos tratos.
P.D. El agua para los camellos la tenéis ya puesta.
Autor: José Fernando García Jódar. 2º Bachillerato. Curso 1995-1996.
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