viernes, 19 de junio de 2020

MARIBI GÓMEZ SÁNCHEZ

JUSTICIA POR UN JARRO DE VINO 

Señoras y señores, se abre la sesión en el juzgado número 2 de Salamanca con el Ilustrísimo Señor don Armando Arroyo, en el caso que la pasada semana fue denunciado por el Señor Jarro, contra el conocido Lázaro y su amo. Escuchemos a nuestro Ilustrísimo Señor Juez. 

JUEZ: Levántese el demandante y exponga su versión de los hechos. 

JARRO: Yo vivía con Lázaro y su amo, y en mí siempre depositaban el dulce vino que ellos bebían, pero una noche, bebiendo vino el ciego, no paraba de sospechar que Lázaro, de alguna manera, se estaba bebiendo el vino. De pronto el ciego me abrazó y no me soltaba porque no quería que Lázaro volviera a tomarle el pelo. Yo pensé que a Lázaro ya se le había acabado la buena suerte, pero al día siguiente el ingenio de Lázaro pudo de nuevo con el ciego, me cogió y me hizo un agujero. Yo pensé morirme, y después me lo tapó con una tortilla de cera para que, cuando se juntaran Lázaro y el ciego abrazado a mí junto al fuego, la cera se derritiera y así poder salir una fuentecilla de vino. Lázaro se ponía debajo de mí y entre las piernas del ciego haciéndole creer que tenía frío, de esta manera Lázaro podía beber vino del agujero que me había hecho, inclinando un poco la cabeza. Pero no sé cómo, el ciego se dio cuenta de que Lázaro volvía a mentirle; y sin sospecharlo yo, me cogió y me lanzó con todas sus fuerzas, y me arrojó contra la cabeza de Lázaro. Nunca se me olvidará la cara de placer que tenía Lázaro y lo pronto que le cambió. Pasó de ser una cara inocente a una de diablillo sin dientes y con casquillos de mí introducidos en su cara, que usted, Señor Juez, hoy mismo puede comprobar. 

Así que pido justicia, exijo que me devuelvan mis partes del cuerpo y que vuelva a ser útil como antes. 

CIEGO: ¡¡Protesto, señoría!! No puedo ser acusado de algo que hice bien, Lázaro es un menor de edad y no puede beber esa clase de bebidas. 

LÁZARO: Él no lo hizo por eso, lo hizo porque es un roñoso y lo quiere todo para él. 

JUEZ: El veredicto es el siguiente: El ciego queda culpable de los hechos porque no tenía que haber pagado su malhumor con el jarro, por lo tanto debe llevar al Jarro a una alfarería, arreglarlo, pagar los desperfectos, y queda en libertad condicional. Y Lázaro, a partir de hoy, tendrá antecedentes penales por abusar de la bebida antes de los 16 años.

Autora: Maribi Gómez Sánchez. 2º Bachillerato. Curso 1995-1996.

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