LAZARILLO - CIEGO. EL PARTIDO FINAL
Muy buenas tardes, saludos cordiales desde el estadio Vicente Calderón, donde les vamos a ofrecer el encuentro más importante de la presente liga. A la derecha de sus imágenes, tranquilo, y con seguridad en sí mismo para ganar, el maravilloso, el fantástico, el increíble, el Lazarillo de Tormes. A la izquierda de sus pantallas y como contrario, el viejo, el ratero y marrano, el Ciego. El encuentro va a comenzar de un momento a otro, pero antes un poco de publicidad…
Estamos de regreso al estadio colchonero después de una pequeña pausa, por cierto la tía tenía unas tetas, ¡fuuh!,... Pero dejamos ese tema y vamos a lo que nos interesa. ¡Oh! hay cruces de miradas y apretones de puños. Intenso silencio en el campo cuando el árbitro da el pitido inicial. Atención, señores espectadores, se lanza el Lazarillo y bebe del botijo a trago limpio, mientras el ciego no se entera de la película. El ciego echa de menos un poco de vino pero, para asegurarse de que no le quite más vino, lo agarra con sus manos como un imán. Pero el pequeño y astuto Lazarillo lo intenta varias veces hasta que se le ocurre… ¡No! ¡Que es esto! ¡Saca de su bolsillo una pequeña paja cuando empieza a chupar y chupar! ¡Ohohoh! ¡Menudo peo va a pillar! Deja al ciego en blancas cuándo acaba el primer tiempo. Ha pasado muy despacio este primer periodo, diez minutos y volvemos otra vez...
De nuevo estamos aquí, al filo de la medianoche, dónde va a comenzar el segundo tiempo, y en estos momentos empieza. De nuevo, se lanza como una bala, tieso como una vela hacia el ciego, viendo que la paja le subía poco al cerebro, en el descanso ha planificado otra táctica. ¡Oh, qué listo! Le está haciendo un pequeño agujero en el fondo del jarrillo, en la mano derecha lleva una vela, creo que es para que, a la hora de terminar, tapar el agujerillo, ¡Nenuco, qué cuco! El Lazarillo se mete entre las piernas y finge tener frío pero tiene que tener la garganta echando fuego. No desperdicia ni una miserable y gota. Cuando el viejo ha ido a beber, ha notado que le ha quitado más de medio jarro. Parece ser que el cepa del viejo se ha dado cuenta, pero disimula muy bien. Otra vez realiza la misma acción. ¡Oh! ¡Qué cabrón!, el viejo le ha dejado caer el carro y le ha dado en toda la trompa, se ha podido lesionar, eso es roja directa pero que el árbitro ni se ha enterado, no ha pitado ni siquiera penalti, pero vamos a ver la repetición. Sí, sí, se ve muy claro. Esta jugada la dejamos para la crónica de “El día después”.
Bueno, mientras nosotros veíamos la repetición de esa polémica jugada, el Lazarillo de Tormes está tendido en el terreno de juego, cuando entra el masajista. Parece ser a simple vista que ha perdido el sentido, echa sangre por la boca, parece ser que le ha partido varios dientes. Señores, el Ratoncito Pérez tiene trabajo. Lleva marcas por todos sitios hasta en el pelo. Cuando parece ser que el árbitro ha suspendido el encuentro por lesión del jugador, lo cual nadie se esperaba.
El resultado final es de 2-1 para el Lazarillo, es decir, el Lazarillo sigue como líder y un 1 en la quiniela. Hasta luego y buenas noches.
Autor: Manuel Caro García. 2º de Bachillerato. Curso 1995-1996.
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