jueves, 18 de junio de 2020

MARÍA SÁNCHEZ MARÍN

EL CIEGO VENGATIVO

En una noche de diciembre de 1567, en el monasterio de Montserrat, un viejo hombre, vestido con áspero sayal ceñido por una cuerda, daba vueltas a un jarro de vino hasta que halló el agujero, el cual disimuló de no haber encontrado. Era un ciego que velaba su jarro de vino al modo de los antiguos caballeros. 

Sobre una mesa reposaba el jarro de vino que él había depositado allí aquella misma tarde. Pero no era el jarro de vino lo que velaba, sino otras cosas que sólo estaban en su mente y en su intención: la venganza sobre el Lazarillo de Tormes, el cual le había estado robando el vino. 

Lazarillo de Tormes había sido herido meses antes por el desprecio de su madre hacia él. Durante aquella noche pidió, para distraerse, ponerse entre las piernas de aquel ciego para disfrutar del jugoso vino, sin embargo el ciego sólo pensaba en hacer a Lázaro todo el daño posible. Mientras Lázaro permanecía sumido en un estupendo sueño de vino e indiferente al ciego, éste se levantó y estampó el jarro en aquella cara de felicidad, estropeándola, resquebrajándola y haciendo desaparecer sus dientes blancos como perlas. Lázaro creyó que había sido llevado a un país lejano donde le acechaba a la muerte.

Autora: María Sánchez Marín. 2º Bachillerato. Curso 1995-1996.

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