miércoles, 10 de junio de 2020

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA

EL LAZARILLO EN PLAN PIJO

Chacha Rud, soy yo, Lazarillín V de Alemania y decimonoveno de Austria por parte de mi mamá. Te escribo para contarte lo que me ha pasado, de verdad, con el desgradado, tope-antipático del ciego. Porque, mira, yo por una travesura de nada, es que no te lo puedes ni imaginar lo que me ha pasado. El viejo tiene una Tijarra con vino y, claro, a miii el vino es que me chifla, aunque, claro, no está como el de reserva del 37 del chache Triburcio, pero bueno, yo intentaba a ver si por encima podía quitarle algo, pero nada, es más agarrado que el vecino del 4º y, claro, yo para ingeniármelas para quitarle algo, pensé; no te preocupes, chacha, que me puse el gorro de cachemir con adornos fucsias para no despeinarme, me ingenié una idea chupi-guay para quitarle el vino. Cogí... ¡Y no te puedes imaginar lo que hice, ¡fue espantoso!, ¡le hice un agujero al Tijarro para que cayera vino y lo tapé con cera. La cera la conseguí de un candelabro, ¡precioso, que compré en las rebajas por casi nada! Y así, siempre que nos poníamos al lado de la lumbre tan apestosa, que no tiene que ver nada con la chimenea de Tía Lulú de Marbella, me ponía debajo del Tijarro, entre las peludas y asquerosas piernas del ciego, que tiene falta de darse una vuelta por el Salón de Belleza de Tía Ágatha, y cuando hacía calorcito, ¡la cera se derretía y caía vino! ¿A que está super-chupi de verdad?

Yo pa mí que el viejo no se enteraba de nada, pero menudo borde. Si es que si te cuento, cada vez que lo pienso se me ponen los pelos de punta, cogió y se dio cuenta y, en vez de decírmelo, el cacho-golfo cogió y, cuando otra noche me puse a repetir lo mismo, cogió y levantó el Tijarro con las dos manos, que por cierto, se podía haber comprado alguna joya de oro, aunque no fuera macizo, para esas manos, ya que con la tarjeta Visa o la Oro "¡compras una joya y pagas dos!" Pues bueno, a lo que iba, estaba yo tan contento con mi chorrico de vino, cuando el gran hijo de pastora alemana me tiró to el Tijarro a la cara, y me ha roto tos los dientes, si vieras qué faena, yo tengo que ir a la la fiesta de cumpleaños de Antonio Banderas y, claro, como como langostino, si es que es una faena...

Autor: José Antonio Sánchez García. 2º Bachillerato. Curso 1995-1996.

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