·ABUELO RATÓN: Vivió en la casa del ciego y de Lázaro.
·NIETO 1: Es el más grande y mayor, casi el más callado.
·NIETO 2: Es el mediano y muy hablador.
·NIETO 3: El más pequeño y revoltoso.
·MAMÁ: Es la madre de los nietos.
* * *
-ABUELO R.: Nietos míos, ¿queréis que os cuente cuando yo vivía en la casa del ciego?
-NIETO 1: Sí, cuenta lo que pasó.
-NIETO 2: ¿Qué pasó?
-NIETO 3: Eso, ¿qué pasó?
-ABUELO R.: Yo vivía en casa de un viejo ciego que, por ser ciego, no dejaba de ser un malvado anciano infeliz. El ciego tenía un criado que se llamaba Lázaro, éste no paraba de quitarle comida al ciego, pero el ciego era tan listo que se daba cuenta de todo y...
-NIETO 2: ¿Por qué le quitaba comida al ciego?
-ABUELO R.: Porque el ciego no le daba bien de comer. Bueno, como os contaba... Una vez Lázaro le hizo un agujero a una jarra en el culo para que, cuando el ciego levantara la jarra, él pudiera beber debajo...
-NIETO 3: ¿Pero... el ciego se dio cuenta también de eso?
-ABUELO R.: Sí.
-NIETO 2: ¿Cómo?
-ABUELO R.: Se dio cuenta porque el ciego, al notar que la jarra iba pesando menos y él sin beber, empezó a tocarla y descubrió el agujero...
-NIETO 1: ¿Y qué le dijo a Lázaro?
-NIETO 2: ¿Y qué le hizo?
-ABUELO R.: No se lo dijo, pero sí se lo guardó para vengarse cuando Lázaro estuviera bebiendo.
-NIETO 3: ¿Qué le hizo?
-ABUELO R.: Ahora os lo cuento, esperad que me parece que han sacado el queso de la máquina helada...
-NIETO 1: Abuelo, date prisa que tenemos que irnos a la cama.
-ABUELO R.: ...no era queso, era un cebo para ratones, como las trampas que le ponía el ciego al Lazarillo.
-NIETO 3: Pero, ¿es que le ponía el ciego cebos para ratones?
-ABUELO R.: No, otra clase de trampas. Os voy a contar cómo termina la venganza del ciego... Al día siguiente de haber encontrado el agujero, el ciego, como otros días, le dejó sentarse entre sus piernas a Lázaro para vengarse de él y entonces sucedió lo gracioso para el ciego y lo triste y doloroso para...
-NIETO 1: ¿Qué pasó?
-ABUELO R.: Pues que el ciego, imaginándose cómo estaría el pobre Lázaro mirando al cielo y saboreando el dulce vino, alzó la jarra con las dos manos y la dejó caer sobre Lázaro...
-NIETO 2: ¿Y qué le hizo?
-ABUELO R.: Se le cayeron todos los dientes y estuvo mucho tiempo con el dolor.
-NIETO 3: ¿Pero... le crecieron otra vez?
-ABUELO R.: Él se quedó sin dientes y no los recuperó.
-MAMÁ: Ratoncillos, a la madriguera, que están a punto de soltar a los gatos.
-ABUELO R.: Venga, que mañana os cuento cómo sigue.
-NIETOS: Hasta mañana, abuelo.
-ABUELO R.: Hasta mañana.
Autora: Ana Dolores Giménez Marín. 3º E.S.O. Curso 1996-97.
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