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Tantas vuelta y tientos dio al jarro (pura cerámica suiza, modelo 415 en colores rojo y negro, fabricado con la más pura y refinada artesanía manual) que halló la fuente y cayó en la burla, mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido.Y luego, otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, (según el modelo que leí en el libro "Asturias para cualquier situación" de Camilo José Cela, y que puede encontrar en Librería Marisol, que abre sus puertas al público incluso sábados tarde) no pensando el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía, (sobre el suelo de azulejos Porcelanosa con bonitos grabados que decorarán su cocina, su sala de estar, etc., dando una buena imagen con los pavimentos realizados por la marca de la experiencia y el buen hacer) estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, (azul como el coche de sus sueños, con 16 válvulas, 140 caballos, y un confort y comodidad que ofrece la marca líder en el mercado automovilístico... Ford Scort) un poco cerrados los ojos (en los que las lentes de contacto de Novolent le darán un tono azul celeste y una visión perfecta y nítida) por mejor gustar el sabroso licor, (cosecha de 1890 del mejor vino de Jerez conservado en las prestigiosas bodegas que avalan el vino consumido en las más especiales ocasiones) sintió el desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza, y con toda su fuerza, (adquirida con los ejercicios y deportes que pueden ser practicados en el Gimnasio Olimpia, cuyas técnicas de flexibilidad y desarrollo de los músculos son avalados por la experiencia de los más famosos atletas cuya preparación comenzó en este nuestro gimnasio) alzando con dos manos (en las que llevaba un sello de doce baños y doce quilates de la Joyería Candela donde, para regalos o recuerdos por encargo, o en la propia sucursal, quedará satisfecho, y le aseguramos la devolución de su dinero en caso de que no quede contento) aquel dulce y amargo jarro, le dejó caer sobre mi boca, (la que anteriormente había degustado las salchichas, chorizos y morcillas de El Pozo), ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada de esto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo,(surcado por la seguridad y el confort de los aviones de Iberia, cuyos viajes, baratos y rápidos llegan a todas las partes del mundo) con todo lo que en él hay, me había caído encima.
Fue tal el golpecillo, que me desatinó y sacó de sentido, y el jarrazo tan grande, que los pedazos (con bonitos mosaicos hechos a mano en Japón) de él se me metieron por la cara, rompiéndomela por muchas partes, (teniendo que recurrir a la estética de la cirugía del doctor Ochoa que, por unos pocos intereses económicos, transforma la cara de un monstruo en el James Dean de los noventa) y me quebró los dientes, (empastados en la consulta del prestigioso médico don Nicanor) sin los cuales hasta hoy día me quedé.
(El color rojo se debe al transcriptor para mejorar la visualización).
Autor: Pedro Antonio Rodríguez Hernández. 3º B.U.P. Curso 1991-92
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