MÚSICA. Pido una música leve para que se oiga el ruido del jarro rompiéndose, para que se oiga el vino correr, y también sus lágrimas y su sangre.
La música que pido para que sepas su dolor es música lenta de tambores y de sus pieles desgarradas.
Música rápida para que recuerdes cómo el malvado ciego tanteaba el jarro de la MISERIA.
Música de cuatro cuernos, (cada uno en un punto de la estrella), para que anuncien el deseo de la venganza.
¡Pobre Lázaro! Si la música aliviara tu dolor...
Mira tus grietas si puedes y tararea una canción de disimulo.
¡Qué sabor amargo el de la sangre tras probar el del vino!
¿Sabes qué música pondría?
Una música para danzar una de esas danzas que se danzan en el Infierno.
Y el ciego, si quiere, que vea el gori gori de las campanas que tocan a misa de difunto.
¿Quién murió? A lo mejor nadie, a lo mejor él.
¡Pero Lázaro! ¿Te curas con vino?
Música que exprese toda la ironía del mundo, porque irónicos fueron el golpecillo y su remedio.
¡Música, Música, Música! Y que la tierra... se beba el vino derramado. El aire cure a Lázaro. ¡La piedra rompa al ciego!
Risa. Risa. Risa, que ya no sé llorar por los otros.
¡Miserables! ¿Cuándo os comeréis vuestra propia miseria?
Cuando yo haya comido mi esclavitud me uniré a vosotros.
Y que suene la música de un desprendimiento.
Autor: Ángel Sebastián Robles Fernández. 3º Bachillerato. Curso 1991-92
No hay comentarios:
Publicar un comentario