miércoles, 20 de mayo de 2020

PEDRO ANTONIO SÁNCHEZ MARTÍNEZ

LA BIBLIA
PRIMERA EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS

11 Pedro, llamado a ser apóstol, estaba con sus hijos y empezó a hablar: 
Tantas vueltas y tientos dio al jarro, que halló la fuente y cayó en la burla; mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido.𝅷
Y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía; estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza, y con toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejó caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada de esto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.
Fue tal el golpecillo, que me desatinó y sacó de sentido, y el jarrazo tan grande, que los pedazos de él se me metieron por la cara, rompiéndomela por muchas partes, y me quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy día me quedé.2

Uno de los hijos de Pedro entonces habló: ¿Y esto, qué es?
Y Pedro respondió: Un fragmento de "El Lazarillo de Tormes".
Y otro de sus hijos dijo: ¿Y por qué lo dices, papa?
Y Pedro respondió: Esto, hijos míos fue lo que un día, hace ya unos años, mi profesor de Lengua me hizo hacer y ahora quiero que lo hagáis vosotros.

Autor: Pedro Antonio Sánchez Martínez. 1º de Bachillerato. Curso 2014-15.

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