LAZARILLO EN EL DENTISTA
Lazarillo, ya de mayor, después de haberse llevado un jarronazo, le comunica al dentista que le coloque prótesis donde dientes le faltan:
-Estaba robando el vino del ciego al que cuidaba, y éste al contrario conmigo, y ese fatal día, me rompió el jarrón, junto con 7 de mis dientes y mi piel. No comí nada en absoluto durante 3 días y pasé dos de éstos en cama. ¿Podría usted colocarme prótesis donde me faltan dientes?
-No, señor -dijo el dentista. Estamos en el Renacimiento y, pues yo de dentista sólo sé arrancar muelas, y no creo que usted tenga muchas en su boca mellada.
-Pues entonces, -insistió Lazarillo con voz gruñona-, colóqueme bastamente siete chinitas de canto en los huecos donde me faltan dientes.
Entonces el dentista salió al bancal de al lado de la consulta y siete chinitas recogió e implantó en la boca de este extraño señor.
Lazarillo se fue a casa muy contento y, con su bella sonrisa, saludaba a sus conocidos del pueblo. Al llegar a su casa, fue a darle un beso a su mujer y, en la boca de ésta, aparecieron tres piedrecitas, que escupió, y pidió explicación a Lázaro.
Dos semanas después se divorciaron por este simple conflicto.
Autor: Antonio López Sevilla. 1º Bachillerato. Curso 2014-15.
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