viernes, 29 de mayo de 2020

ANTONIO LÓPEZ SEVILLA

LAZARILLO EN EL DENTISTA

Lazarillo, ya de mayor, después de haberse llevado un jarronazo, le comunica al dentista que le coloque prótesis donde dientes le faltan:

-Estaba robando el vino del ciego al que cuidaba, y éste al contrario conmigo, y ese fatal día, me rompió el jarrón, junto con 7 de mis dientes y mi piel. No comí nada en absoluto durante 3 días y pasé dos de éstos en cama. ¿Podría usted colocarme prótesis donde me faltan dientes?

-No, señor -dijo el dentista. Estamos en el Renacimiento y, pues yo de dentista sólo sé arrancar muelas, y no creo que usted tenga muchas en su boca mellada.

-Pues entonces, -insistió Lazarillo con voz gruñona-, colóqueme bastamente siete chinitas de canto en los huecos donde me faltan dientes.

Entonces el dentista salió al bancal de al lado de la consulta y siete chinitas recogió e implantó en la boca de este extraño señor.

Lazarillo se fue a casa muy contento y, con su bella sonrisa, saludaba a sus conocidos del pueblo. Al llegar a su casa, fue a darle un beso a su mujer y, en la boca de ésta, aparecieron tres piedrecitas, que escupió, y pidió explicación a Lázaro.

Dos semanas después se divorciaron por este simple conflicto.

Autor: Antonio López Sevilla. 1º Bachillerato. Curso 2014-15.

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