EN BOCA DE UN CAMPESINO
Hoy, 14 de octubre, otro domingo más, vuelven a venir a mi taberna este grupo de señores ya mayores a contarse sus hazañas e historietas. Hoy don Severiano vuelve a pedirme su jarro de vino como todos los días y se sienta con sus viejos amigos a seguir contándoles la historia que ayer no pudo acabar...
Oigámosla tal como la cuenta:
Bueno, ya son las sais de la tarde, amos a seguir contándoos la historia esa del ciego. Pos el ciego, ya hargto de no sabé como desapaecía su vino empezó a rebuscarle los abujeros al jarro, hagta que se dio cuenta que el zagal sabía burlao de él. Entoces hizo el ciego como que no se había dao cuenta de la burla.
Al día posterió vino otra vez el zagal a burlarse del ciego y al colocarse debajo sus piernas y cerrar los ojos pa saborear mejó el vino, el ciego aprovechó pa tirarle el jarro a la cabeza con toa su fuerza, y el jarro se había quedao estanpao y roto en la jeta de aquel zagal; al zagal le dolió muncho, asín que le pareció que se le había caído el cielo encima, tanto incluso que paecía como si le hubiera roto los dientes a aquel zagal.
Bueno, y esta es la historia del ciego, señores. Ya mañana si lo deseáis os cuento otra.
Autora: Elena Jordán Pérez. 2º Bachillerato. Curso 2011-12
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