lunes, 18 de mayo de 2020

NICOLA DELGADO LÓPEZ

ZAPATERO ANÓNIMO A TUS ZAPATOS
LA PEQUEÑA HISTORIA DE UN LAZARILLO ESCARMENTADO

Hace unos días, con el afán de hallar nuevas que interesaran al pueblo, salí del viejo caserón en el que me hospedaba para echar un vistazo a la retorcida cara del mundo. No encontré gran cosa entre las ratas callejeras, el refugio de los panes duros y las damas de la noche; mas algo en mí llamó la atención: En una de las muchas calles inmundas del lugar, encontré a un lazarillo lleno de chichones y morados durmiendo junto a un haraposo viejo. No sé por qué, la curiosidad me picó y, con un ligero golpe, lo desperté de aquellos sus sueños, exclamando:
-¡Eh, tío¡ ¿Dime qué te ha pasado en la cara?

El crío, un poco asustado al principio, no reaccionó del todo, y yo insistí de nuevo pero, viendo que desconfiaba de mí, quedé un rato callado y, de esta forma, esperé a que recobrara el ánimo. No tardó mucho en hablar y de sus labios escaparon algunas palabras llenas de curiosidad:
-¿Para qué queréis saberlo, mi señor? ¿Acaso le importa a vos?

Después de una corta pausa, continuó entre pequeños sollozos, evitando despertar al que fuera su amo:
-¡Ay, Señor mío, triste la vida que llevo, llena de golpes, ni siquiera comer puedo, y el estómago me ruge como un león...!

Viendo la finalidad de su triste comedia, le mostré dos blancas sobre la mano, y como se dice "el zapatero a sus zapatos", él fue al grano:
-Sepa vuestra merced que éste que tengo por amo me trata a golpes como a las bestias y no perdona ni una de las que le hago... Sepa vos que hace dos días y dos noches que intenté beber un poco de mostillo de su jarro; ¡y maldito mostillo! por culpa de él, sin dientes me he quedado... ¡y maldito quien tanto mal me ha dado!

Pronunciadas las palabras, no pudo reprimir un amargo suspiro seguido de un llanto. Temiendo que despertara el viejo, le di las dos blancas y apreté su mano; sin pensarlo dos veces, eché a andar con grandes pasos, dejando atrás la historia de un pobre lazarillo escarmentado. Y, alejándome, le dije:
-La vida es una falsa enemiga de los pícaros, que derriba a los pobres y da la mano a los ricos".

Autora: Nicola Delgado López. 1º de Bachillerato. Curso ¿1991-92?

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