PREGÓN DEL JARRO DE VINO
los que habéis venío al pregón
a desfrutar desta flema
dinde tuico el arrior.
Gentes de tos los rincones
que cercundan esta aldea,
El Palico, El Chorriaor,
Pinilla hasta La Verea.
-¡Déjate ya de etiquetas!
-¿Qué etiquetas ni qué pijos?
-Creticar a toa esta gente,
que te enrollas como hilos.
Pos digo yo que vengarse
entre gente tan correcta,
habiendo tanto animal
que anda con la soga suelta.
Y con tantas marranás
que han cometío en la aldea,
sigún tengo yo apuntao
de hogaño hasta nuestras fechas.
La primera ya la tengo;
esta va de cartelera,
y es referente a un asunto
de Lázaro el "Borracheras".
Pos mira, el triste ciego
tenía un jarro de vino,
el cual, cuando iba a beber,
estaba siempre vacío.
Como sospechó de Lázaro,
manuseó tanto el jarro
que encontró el abujero
por el que salía, claro.
El ciego, desimulando,
como sin saber seguía,
y pensando en algo tosco
que haría al siguiente día.
Entre asquerosas patas
se regocijaba Lázaro
de ese viejo carcamal,
quien dicía ser su amo.
A recibir el buen vino
que se cría en estas tierras,
ensimesmao parriba
y pal techo de fanegas.
El ciego, aprovechando,
levantó el jarro con ganas
y lo soltó con las mesmas
o mayores, agarraba.
Y Lázaro to jodío
creyó que a la lotería
le habían tocao las perras,
porque fue como su tía.
Y fue tal el jarrazo
que entoavía lo ricuerdo,
dan ganas de derramar
pero no lágrimas, puerco.
Con tos los trozos metíos
y por la cara incrustaos,
sin piños quedó el zagal
dejándolo preocupao.
Autora: Cruz Mercedes Aznar López. 2º Bachillerato. Curso 1995-1996.
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