viernes, 29 de mayo de 2020

RAQUEL MUÑOZ SALINAS

Una conversación entre dos vecinas 
que cuentan lo que le pasó a Lázaro con el ciego.

- ¡Chacha! ¿Tú sabes lo que le ha pasao al Lázaro?

- No. ¿Qué Lázaro?

- Pos el que ayuda al ciego del quinto.

-¡Ah, ya! No. No sé lo que ha pasao. ¿Qué ha pasao?

- Pos nena, que se ve que el zagal le estaba robando el vino. Y el ciego, como se le acababa mu pronto, pos tantas vueltas y tientos dio al jarro, que halló la fuente y cayó en la burla.

- ¡Cállate!

-Sí, tía, pero espera que aún no he terminao. Al otro día pos el ciego se puso a beberse su vino y Lázaro rezumando su jarro como solía, no pensando el daño que le estaba aparejado ni que el mal ciego le sentía. Tenía la cara hacia el cielo y entonces le soltó la jarra en toa la boca.

-¡Chacha, pero qué dices!

-Que sí, pero no es to lo malo, fue tal el ostión que le dio que le desatinó y sacó de sentido. Y se le hincaron tos los cristales por toa la cara.

- ¡Maemía qué locura! ¡Qué loco el ciego! ¿No? Jajajajaja...

- Ya ves, jajajajaja, pero es que encima de to le quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy se quedó.

- Acha, por mejor no arrimarse mucho al ciego, que si se entera que mi padre le roba el periódico capaz le rompe los dientes también, jajajajaja...

- Ya ves, jajajajaja. Pero es que el Lázaro está loco perdío. Yo no sería capaz de quitarle el vino al ciego sabiendo cómo es.

- Pos yo sí, tía, si me tiene sin comer ni na pos le quito lo que haga falta. ¡Qué desjraciao el ciego! ¡Pobre Lázaro!

- En verdad llevas razón. Bueno, vámonos que nos esperan los churris.

-Venga, sí, que hoy toca noche loca.

Autora: Raquel Muñoz Salinas. 1º Bachillerato. Curso 2014-15.

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