Lazarillo News
EL DULCE Y AMARGO JARRO
Hoy tenemos con nosotros al conocido Lazarillo de Tormes. Nos va a contar cómo es su convivencia con el ciego, en concreto su última y traumática experiencia con un jarro de vino.
Reportera: Bienvenido, Lázaro, ¿estás preparado para contarnos tus experiencias?
Lázaro: Por supuesto, tenía muchas ganas de que llegara este momento ya que paso muchas horas a solas con el ciego y necesito expresar lo que siento.
R: Bien, pues vamos allá, ¿cómo es tu día a día con el ciego?
L: Mi día a día es más bien aburrido, me limito a hacer las tareas que me manda y a ayudarle en todo lo que precisa. Suele ser muy duro conmigo e intenta engañarme, pero creo que esto me hace aprender, cada vez descubro antes sus intenciones e incluso soy yo quien le devuelve las jugadas.
R: ¿Cuál ha sido tu peor experiencia?
L: Sin duda la última, hace unos meses intenté robarle vino al ciego de su jarra, hice un agujero en la parte inferior y, cuando nos sentábamos, me situaba entre sus piernas para beber el vino que caía. El ciego se dio cuenta, pero disimuló para vengarse de mí cuando menos lo esperara.
Un día cualquiera estaba yo disfrutando de aquellos tragos de vino cuando el ciego, ayudándose de toda su rabia y fuerza, dejó caer la jarra sobre mi cara. El golpe fue tan fuerte que quedé inconsciente durante unos minutos, los trozos de jarra se me clavaron en la cara dejándola repleta de heridas sangrantes y los dientes se me quebraron, hoy en día sigo sin ellos.
R: ¡Me está doliendo sólo de pensarlo! Había oído barbaridades pero ésta las supera todas, espero que puedas escapar lo antes posible de ese hombre.
L: Sé que es sorprendente pero yo ya estoy acostumbrado.
R: Esto es todo, Lázaro, muchas gracias por compartir con nosotros una información tan personal, esperamos que este artículo sirva para concienciar al pueblo de tu situación. Te deseamos todo lo mejor en el futuro.
L: Al contrario, gracias a vosotros por concederme esta entrevista, espero volver algún día a contaros algo un poco más agradable, ¡un abrazo!
Un día cualquiera estaba yo disfrutando de aquellos tragos de vino cuando el ciego, ayudándose de toda su rabia y fuerza, dejó caer la jarra sobre mi cara. El golpe fue tan fuerte que quedé inconsciente durante unos minutos, los trozos de jarra se me clavaron en la cara dejándola repleta de heridas sangrantes y los dientes se me quebraron, hoy en día sigo sin ellos.
R: ¡Me está doliendo sólo de pensarlo! Había oído barbaridades pero ésta las supera todas, espero que puedas escapar lo antes posible de ese hombre.
L: Sé que es sorprendente pero yo ya estoy acostumbrado.
R: Esto es todo, Lázaro, muchas gracias por compartir con nosotros una información tan personal, esperamos que este artículo sirva para concienciar al pueblo de tu situación. Te deseamos todo lo mejor en el futuro.
L: Al contrario, gracias a vosotros por concederme esta entrevista, espero volver algún día a contaros algo un poco más agradable, ¡un abrazo!
Autora: Irene Díaz Marín. 1º Bachillerato. Curso 2014-15
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